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Docente relató su agonía en Twitter

Docente relató su agonía en Twitter

  • Durante nueve días tuvo fiebre.
  • Consulto con su obra social y le comunicaron que no vaya a un centro de salud.
  • No le enviaron medico ni ambulancia.


Tal vez habría que pensar si tantos “recaudos” sirven para prevenir el contagio de una enfermedad o saca a relucir las peores caras del pánico y la ignorancia.
 

Pero también la comunicación digital entra en vigencia, relanzando sus utilidades para garantizar la comunicación entre las familias distantes, acceder a las cuentas bancarias o permitirnos consultar con el médico cuando presentamos algunos signos de posible enfermedad.
 

Las personas se comunican con el servicio médico, consultan, comentan síntomas y del otro lado se espera una respuesta que vaya clarificando la situación como para llegar al punto de recomendarle los pasos a seguir, qué medicamento tomar o si es necesario enviar un médico.
 

En momentos en que la ansiedad comienza a hacerse presente, el descargarse en las redes sociales sirve como un mensaje en una botella, para que otro lo recoja y vaya al rescate.
 

Una persona relata día a día su calvario, intercalando mensajes por momentos desesperantes y en otros algo más relajados.

Para Liliana Gimenez (44), docente, oriunda de Misiones, vecina de Villa Giardino, la sucesión de mensajes en la red Twitter en su cuenta @414us_ se transformaron en la crónica de su agonía.
 

Liliana desempeñaba su tarea educadora en la escuela rural ubicada en la Pampa de Olaen, en La Falda.
 

Se comunicó con su obra social. Le dijeron que tome antifebriles.
 

Nunca le enviaron médico ni amblancia.

En la última semana de marzo comenzó a sentirse con fiebre, por este motivo realizó las consultas telefónicas a su obra social. Así lo expresa en un mensaje del 31 de marzo: “Actualización: Anoche 39.6 pese al paracetamol. Dice Apross que aumente la dosis pero que NO VAYA a los centros de salud. No califico para Covid 19”. En un segundo mensaje dice: “Ni dengue”.

El 3 de abril, se comunica con el Centro de Salud de Villa Giardino, solicitando un médico. Personal de dispensario se hace presente en el domicilio y habla con Liliana. “Dijo que tenía fiebre y le dolía la garganta” comentó el médico. El facultativo le sugirió que se acerque al centro de salud o consulte con su obra social para realizar un chequeo.
 

La docente permaneció en su casa y el 4 de abril publicó en Twitter “Ya no tengo fiebre y tener diagnóstico y tratamiento lo es todo. Estaba ansiosa y preocupada. Aparte la fiebre llegó a 40 y después fue bajando. Un dolor…”.

Hasta ese momento, según sus publicaciones, tenía amigdalitis. A las siete de la tarde, volvió a publicar, con más animo “Logro del día, subí a la terraza”, para continuar con un hilo, casi como un anuncio preocupante “espero que sea como el chiste de a ese que le enseñaban como suavizar la noticia de una muerte”.
 

La tragedia comenzó a marcar su destino final el 6 de abril, y Liliana lo dejó escrito: “Después de 9 días de agonía por el sistema de salud, finalmente me llevan a internar. Besos a todos”.

Era el mediodía del lunes, cuando Liliana ingresó al centro de salud local, aplicando el protocolo por coronavirus. Allí se le realizó una placa de tórax, que reveló una neumopatía, motivando el traslado a la clínica

La Falda, lugar de internación correspondiente por Apross.
 

En el momento del ingreso se le realizó el hisopado para el test por Covid19.
Al día siguiente, las autoridades de de Villa Giardino, por medio de un comunicado, dan a conocer la triste noticia del fallecimiento de Liliana y que el resultado del análisis informado por el Laboratorio Central de Córdoba era negativo por Covid 19.
 

Seguramente, ahora los familiares y la sociedad entrará al terreno de la hipótesis para lograr encontrar una explicación a este lamentable hecho que se cobró una vida, de una mujer que encontró en la docencia la vocación que la llevó a enseñar en escuelas rurales y en el servicio penitenciario provincial.
 

¿Dónde estuvo el error? Sería muy interesante conocerlo, para evitar que se repita. Encontrar responsables, saber qué pasó con la tele atención de la obra social, por qué no convocó al prestador médico zonal, dejando a un afiliado en mínimas condiciones defensivas y padeciendo un cuadro que tal vez si se hubiera tomado a tiempo, no nos habría privado de la vida de una persona.

 

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